Vida de Fernando el Católico (I): infancia.

Como este año se cumplen 500 años de su fallecimiento, (la última entrada de mi blog trata el tema) he pensado que podríamos ahondar en los distintos momentos de su vida y no quedarnos solo en su muerte morbosa. Comienzo esta serie de entradas centrándome en su infancia.

Hijo de Juan II el Grande y de su segunda esposa Juana Enríquez, nació por deseo de su madre en territorio aragonés, ya que se encontraba en Navarra el 26 de octubre de 1459 (en las disputas de sucesión entre su hijastro Carlos y su esposo Juan II) y se desplazó hasta el caserón de la familia Sada, en la villa de Sos, junto a la frontera mientras su esposo, por entonces rey de Navarra, permanecía en dicho reino dirimiendo sus diferencias por el trono con su hijo, Carlos, el Príncipe de Viana, fruto de su primer matrimonio con Blanca de Navarra, a quien le había usurpado los derechos que legítimamente le correspondían por el testamento de su madre.

Es poco lo que se sabe de sus primeros años y no se conocen los nombres de sus primeros educadores. Recibió las enseñanzas del humanista Vidal de Noya y del obispo gerundense Juan Margarit. Al subir su padre al trono de Aragón, recibió los títulos de Duque de Montblanch y de conde Ribagorza y en 1461, a la muerte de su hermanastro Carlos, se convirtió en príncipe de Gerona y heredero de la Corona de Aragón.

Estaua de Fernando el Católico en los Jardines de Sabatini de Madrid

Su infancia y juventud estuvo marcada por las guerras civiles catalanas y las vicisitudes políticas en las que se vio envuelto su progenitor: nombrado lugarteniente general de Aragón y Cataluña en 1454 y rey de Aragón en 1458, tras la muerte sin herederos de su hermano Alfonso V el Magnánimo, al acceder al trono, fue obligado por las Capitulaciones de Villafranca (1461) a entregar al Príncipe de Viana el gobierno de Cataluña, ya que en éstas, aparte de nombrar al Príncipe Gobernador General, se le prohibía entrar en Cataluña sin permiso y se limitaba notablemente su autoridad real.

Pero la temprana muerte de Carlos (23 de septiembre de 1461) y el incumplimiento de lo pactado – Juan II viendo peligrar la unión de la Corona se negó a rubricar el nombramiento de su hijo – desencadenó la guerra civil catalana (1462-1772), que coincidió con la revuelta del campesinado, iniciada en febrero de 1462, conocida como la revuelta de los payeses de remensa, cuyo apoyo buscó y obtuvo Juan II, que con jefes como Francisco de Verntallat vieron la oportunidad de alzarse contra sus señores.

El rey logró mantener la fidelidad de Aragón, Valencia y Sicilia frente a la revuelta de Cataluña, donde se le consideró desposeído de la Corona, a pesar de haber forzado que Fernando fuera jurado como heredero y lugarteniente general de Principado. Éste, con apenas 11 años sufrió las penalidades del asedio de la ForÇa de Gerona. El ejército de la Generalidad de Cataluña, que dominaba la burguesía rebelde, bajo el mando de Roger Pallarés, sitió a Juana Enríquez y a su hijo durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas del rey que, apoyadas por tropas del rey francés, obligaron a levantar el cerco.

Juan II había hipotecado a Luis XI, rey de Francia, los condados de Cerdaña y el Rosellón como garantía de pago de las 200.000 doblas que se acordaron por la entrega de 700 lanceros (tratado de Bayona, 1462). En el caso de no cumplirse con el plazo de pago acordado – un año – la Cerdaña y el Rosellón pasarían a Francia, como así fue, hasta que fueron recuperados por Fernando en 1493.

El joven Fernando tomó pronto a instancias de su padre parte activa en la administración del estado, participando en la vicisitudes bélicas y políticas de la larga contienda, lo que le proporcionaría un precoz aprendizaje de las cuestiones militares y de gobierno, circunstancia que sus biógrafos tienden a relacionar de manera directa con las habilidades demostradas posteriormente como gobernante .

A los catorce años, su padre le designó como lugarteniente general de la Corona, y en 1468 corregente del Reino y le cedió la Corona de Sicilia, posiblemente para dotar al joven de un reino con el que fortalecer el proyecto matrimonial de Fernando con la princesa Isabel de Castilla, que Juan II negociaba con los magnates castellanos enemigos de Enrique IV. De este matrimonio concertado en Cervera, y celebrado en 1469 en circunstancias novelescas esperaban ambas partes ventajas decisivas para el logro de sus fines particulares: Juan II, para liquidar la guerra civil favorablemente y los grandes castellanos para el triunfo de la causa de Isabel. De hecho sus consecuencias habían de ser mucho más importantes.

 

Fuentes: http://www.arteguias.com/biografia/fernandoelcatolico.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_II_de_Arag%C3%B3n#Primeros_a.C3.B1os_de_vida

 

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