RECENSIÓN DE UN LIBRO: ISABEL DE CASTILLA.

Hoy os traigo la recensión de una biografía de la Reina:

Ficha técnica:

TÍTULO DE LA OBRA: ISABEL LA CATÓLICA. Estudio crítico de su vida y su reinado.
AUTOR: Tarsicio de Azcona.
AÑO: 1993
EDITORIAL: BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
EDICIÓN: tercera edición.
PÁGINAS: 1030.
GÉNERO: biografía.

Sinopsis:
Isabel de Castilla nace en la villa de Madrigal de las Altas Torres el 22 de abril de 1451, Jueves Santo. Es la primogénita del rey Juan II y de su segunda esposa, la reina Isabel de Portugal. Sus primeros años de infancia transcurren en el palacio de su padre, situado en la villa donde nació.
El 17 de diciembre de 1453 nace su hermano Alfonso en la localidad de Tordesillas. Estos dos nacimientos son muy importantes para Castilla, pues el Príncipe de Asturias, Enrique de Trastámara, hermanastro de ambos, todavía no había tenido descendencia con su primera esposa, Blanca de Navarra; tiempo después pedirá la nulidad matrimonial.
Como mencionaba antes, la primera infancia de Isabel se sucedió entre los muros de lo que hoy es el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia; y se desarrolla durante los acontecimientos acaecidos a Don Álvaro de Luna, que provocan el empeoramiento de la salud del rey, y finalmente muere el 21 de julio de 1454, cuando la infanta Isabel contaba con tres años de edad. En el testamento de Juan II se establece la sucesión del reino: su sucesor sería Enrique seguido de Alfonso y finalmente, Isabel. El rey concede a su hija las villas de Cuéllar y, a la muerte de su madre, la de Madrigal; así como una renta para su mantenimiento.
Tras la muerte de Juan II, la reina viuda Isabel de Portugal se retira con los infantes a sus villas; sabiendo que en ese momento Alfonso es el heredero de la corona castellana, pues Enrique IV no tiene descendencia. El rey se casa en 1455 con Juana de Avis; y aquí se producen dos interrogantes que más adelante provocarán dudas en torno a la legitimidad de la princesa Juana: ¿podía Enrique IV tener hijos? ¿Era legal su boda con Juana de Avis?
Juana de Castilla nace en febrero de 1462 en Madrid, por eso son llamados a la corte los infantes Alfonso e Isabel (a la edad de 11 años). Ambos viajan acompañados de Gonzalo Chacón, Comendador de Montiel y su séquito. Isabel ejercerá de madrina de Juana en su bautizo.
En cuanto a la formación espiritual, su madre le organizó la vida en torno a la religión, haciendo que su hija fuera una ferviente creyente.
En el contexto político, la consiguiente guerra civil que se daría años más tarde entre su hermano Alfonso y su hermanastro Enrique IV viene promovida por la clase nobiliaria. La fuerza dominante de la época es la nobleza, la cual supondrá un gran problema a Enrique IV y a Isabel; ésta última disminuirá su poder político pero no el económico. La nobleza se sitúa en los puestos de más poder alrededor de la figura del monarca, y se empieza a mover en cuanto el soberano asciende al trono. En 1455 se forman dos partidos que se disputan la privanza en la corte y la provisión de los dos maestrazgos de Santiago y Calatrava: por un lado los hermanos Pacheco y Girón junto al arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo; y por otro, Miguel Lucas de Iranzo, el obispo Barrientos y el duque de Medina Sidonia.
Enrique IV con la ayuda de la reina Juana hará sinceros esfuerzos por asimilarlos mediante pactos con las partes para atraerlos a su causa. Sin embargo, las figuras que más se acercan al rey son Beltrán de la Cueva y Juan Pacheco quedando como privados del monarca, éste último quedando relegado a un segundo plano por Beltrán encabezará el levantamiento contra el soberano; que dará lugar a la cuestionada paternidad de éste y a la Farsa de Ávila, en la cual se despoja a un pelele que representa al rey, de su corona y su cetro, y a la posterior guerra civil. Tras la Batalla de Olmedo, ambos bandos negocian una tregua que durará seis meses.
En cuanto a Isabel, su adolescencia transcurrió entre las alianzas matrimoniales propuestas por sus hermanos. En 1457, Enrique IV promete a Isabel con Fernando, hijo de Juan II de Aragón; también será prometida con Carlos de Navarra, pero el fallecimiento de éste desbarata el proyecto. En 1464, el rey negocia un acuerdo matrimonial entre su hermana y el Alfonso V de Portugal. Durante la guerra civil, la infanta y su hermano Alfonso se separan, quedando ésta última en la corte. La nobleza y el rey pactan que Isabel tenga casa propia en Arévalo pero que resida en Segovia por el momento. Sin embargo, el soberano vuelve a concertar un matrimonio de su hermanastra con Pedro Girón. El acuerdo hacía que Pacheco y el bando nobiliario estuvieran más cerca de la posición del monarca.
Por otra parte, la relación de Isabel con su hermano es nula durante gran parte de la guerra. Solo cuando Segovia cae en el bando nobiliario los hermanos pueden reencontrarse y celebrar el decimocuarto cumpleaños de Alfonso en Arévalo con su madre. Sin embargo, meses después, el 5 de julio de 1468 el príncipe moría tras días de agonía.
Con el heredero muerto, el bando nobiliario hizo que Isabel se proclamara heredera de Enrique IV. En cambio, el bando isabelino se debilita y busca apoyos en el vecino reino de Aragón. El arzobispo Carrillo y la nobleza negocian el matrimonio de la infanta con Fernando de Aragón. El bando de Enrique IV viendo esto como una amenaza decide iniciar negociaciones con el bando contrario que se hacen efectivas en la Concordia de los Toros de Guisando. En ella Isabel reconocía la autoridad legítima del monarca. Enrique IV apartaba de la línea sucesoria a su hija Juana y nombraba heredera y Princesa de Asturias a Isabel, otorgándole un señorío y rentas debido a su nueva condición. Tras los pactos Isabel se trasladó a vivir a Ocaña. Por otra parte, la diplomacia aragonesa buscaba el matrimonio de la princesa con el heredero a la Corona de Aragón y se iniciaron los acuerdos. A pesar de esto, el rey planeaba la boda de la infanta con Alfonso V de Portugal de nuevo y de Juana con el heredero a la corona portuguesa, Juan. En el reino no se vio con buenos ojos el plan del rey castellano, pues la sucesión del reino no estaba asegurada.
En 1469, Isabel opta por el matrimonio con Fernando de Aragón. El 7 de marzo de 1469, se firman las capitulaciones de Cervera. Isabel huye de Ocaña y se dirige a Arévalo para recoger a su madre y refugiarse en Ávila, ciudad afín al bando isabelino. Mientras tanto, el soberano de nuevo organiza el enlace de su hermana con Carlos de Guyena. El cardenal de Albi, Jouffroy llega a Castilla para ratificar el acuerdo y se entrevista con Isabel en Madrigal. De la entrevista el cardenal sale convencido del enlace, no así Enrique IV que sabía de los preparativos de la boda de su hermana con el aragonés. Isabel llega a Valladolid y Fernando entra en Castilla. Ambos se entrevistan y el 18 de octubre de 1469 se oficia el enlace. Sin embargo, el papa Paulo II no dispensa la bula, que es necesaria dado que los contrayentes son primos, y es falsificada.
El primer embarazo de Isabel llega en 1470, en una situación política inestable, por lo que los príncipes se trasladan a Dueñas. La heredera da a luz a una niña el 2 de octubre de 1470 llamada Isabel.
Sin embargo, la situación de los príncipes era delicada. La popularidad de Isabel había caído y Valladolid había caído en manos de Enrique IV, además se produjo un distanciamiento con el arzobispo Carrillo. Isabel y Fernando comenzaron a viajar por las ciudades para recabar apoyos.
El 1 de diciembre de 1471 el papa Sixto IV concede la bula para el matrimonio de los príncipes. En ese año, Segovia se pasa al bando isabelino. Durante los años posteriores la causa de Isabel ganará adeptos. En 1474, Pacheco enferma de tercianas en un viaje que hace con el monarca y acaba muriendo el 4 de octubre. Para entonces, Enrique IV estaba enfermo y se refugia en el alcázar de Madrid, donde muere el 12 de diciembre de 1474.
Tras su muerte, Isabel se apresuró a ser jurada como reina y propietaria de Castilla y el día 13 de diciembre se llevó a cabo la ceremonia. Sin embargo, Fernando estaba fuera de Castilla y la ahora reina había jurado serlo dejando a su marido como consorte. Así se redacta la Concordia de Segovia, cuyo contenido era:
• Los títulos de todos los documentos de cancillería sería común, el nombre del rey precedería al de la reina y las armas de la reina a las del rey.
• El homenaje de las fortalezas sería a la reina.
• Las rentas de Castilla se dedicarían al sufragio de gastos de la administración, lo restante de común acuerdo de los monarcas
• Igual se seguiría con las de Aragón y Sicilia.
• Todos los cargos del funcionariado serían nombrados por Isabel, y ella libraría los fondos de su esposo.
• Dependería de la reina otorgar mercedes y oficios.
• Toda la provisión beneficial la suplicarían ambos, pero a voluntad de la reina.
• Ambos administrarían justicia, en caso de estar separados cada uno lo haría por su cuenta.
• Parecido trámite se haría con el nombramiento de los corregidores.
En la corte, Carrillo estaba llamado a ser el privado de los reyes; en cambio la actitud autoritaria de Isabel para no ser manejada por la nobleza y no cometer los mismos errores que su hermano hace que Carrillo abandone Segovia y se una al bando de la princesa Juana.
Debemos situar los dos bandos de la guerra civil:
• Por un lado: a favor de Isabel, la Corona de Aragón, parte de la nobleza castellana como la Casa de Mendoza, la familia Manrique de Lara, el duque de Medina Sidonia, Beltrán de la Cueva, la Orden de Santiago y la de Calatrava excepto su maestre.
• A favor de Juana: Portugal, Francia y el resto de la alta nobleza castellana como el arzobispo de Toledo, la familia Estúñiga, el marqués de Villena, el marqués de Cádiz y el Maestre de la Orden de Calatrava.
La guerra termina en 1479 con el reconocimiento de Isabel como reina de Castilla en el Tratado de Alcaçovas donde se reconoce la hegemonía de Portugal en el Atlántico, salvo en las Islas Canarias y el matrimonio de la infanta Isabel con el príncipe heredero Alfonso de Portugal a cambio de una gran dote.
El final de Juana de Castilla lo encontramos en el convento de Santa Clara en Coímbra donde morirá en 1530 despojada de todos sus títulos castellanos.
Tras el nacimiento de su primogénita Isabel (1470-1498) tendrá cuatro hijos más: Juan (1478-1497), Juana (1479-1555), María (1482-1517) y Catalina (1485-1536).
En el plano político, ejercieron una política de alianzas matrimoniales con sus hijos para dejar aislada a Francia: Isabel y María se casaron con Manuel I de Portugal, Juan contraerá matrimonio con Margarita de Habsburgo, Juana con Felipe el Hermoso y Catalina con Arturo de Inglaterra y Enrique VIII. La sucesión de Castilla recae en la figura de Juan, pero éste muere de tuberculosis dejando a una hija póstuma que nacerá muerta. Con su muerte Isabel jura como heredera en Cortes, pero muere al dar a luz a su hijo Miguel de la Paz; su hijo es nombrado heredero pero muere por fiebres a los dos años de edad. Así la sucesión llega hasta Juana, que jurará como heredera a la Corona de Castilla.
En 1476 en las Cortes de Madrigal, Isabel instituye la Santa Hermandad que es un grupo de gente armada pagada por los concejos para perseguir el bandolerismo en los caminos. Se trata del embrión de un ejército regular y especializado. En 1478 se implanta en la Corona de Castilla la Inquisición por la bula del papa Sixto IV Exigit sincerae devotionis con la finalidad de combatir las prácticas judaizantes. La Inquisición dependía directamente de la monarquía. Tras una nueva bula emitida en 1483, se extendió a los reinos de la Corona de Aragón y a los territorios de América, será nombrado Inquisidor General Tomás de Torquemada. Se convirtió en la única institución común para Castilla y Aragón.
En 1482 comienza la Guerra de Granada que busca culminar el proceso de Reconquista. Se prolongó durante diez años y se dividió en tres etapas durante las cuales el propio rey Fernando formó parte de las campañas, en 1491 se crea la ciudad de Santa Fe, la guerra supuso un gran esfuerzo militar para la Corona de Castilla. El 25 de noviembre de 1491 son firmadas las Capitulaciones de Granada, y se concedió un plazo de dos meses para la rendición de la ciudad. La guerra acaba el 2 de enero de 1492 con la entrega de Boabdil de las llaves del lugar. El 17 de abril de 1492, se firman las Capitulaciones de Santa Fe mediante las cuales Colón podrá emprender un viaje para llegar a Asia por el oeste. Además se le concedieron una serie de títulos y prebendas: Almirante, Gobernador, Virrey y el 10 % de las riquezas. El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llega a una isla llamada Guarahaní acompañado de tres carabelas: La Pinta, La Niña y La Santamaría. Hará tres viajes más.
En 1494 los reyes firman con Portugal el Tratado de Tordesillas, en virtud del cual se estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del Océano Atlántico y del Nuevo Mundo mediante un meridiano situado a 370 leguas del oeste de las islas de Cabo Verde para evitar conflictos de intereses entre la Monarquía Hispánica y el reino de Portugal.
En 1492 los Reyes Católicos ordenan la expulsión de los judíos mediante el Edicto de Granada, con la finalidad, según el decreto, de que los cristianos nuevos no sean judaizados.
En 1496 el Papa Alejandro VI les otorga mediante la bula Si convenit el título de Reyes Católicos.
Estando en Medina del Campo, se declaró la grave enfermedad, una hidropesía provocada por el cáncer de útero que padecía. Sabiendo su final, ordenó misas por su alma y redactó su testamento el 12 de octubre de 1504, en el cual su hija Juana sería reina de Castilla, pero Fernando administraría y reinaría Castilla en su nombre hasta que el infante Carlos cumpliera veinte años.
Ordenó que su cuerpo fuera sepultado en el Monasterio de San Francisco, situado en la Alhambra en una losa baja. Pidió a sus sucesores que siguieran con la conquista de África.
Isabel murió el 26 de noviembre de 1504 a la edad de 53 años tras treinta de reinado en Castilla.

Comentario:
El libro se divide en trece capítulos separados por los grandes acontecimientos de su vida (estos capítulos están divididos en varios títulos):
• El primer capítulo trata de las bodas de Juan II e Isabel de Portugal y de Enrique IV y Juana de Avis y el nacimiento de los infantes Isabel, Alfonso y Juana.
• El segundo se centra en las figuras del príncipe Alfonso y la infanta Isabel.
• El tercero analiza a Isabel como heredera de Castilla (1468-1464).
• El cuarto lo hace como reina de Castilla.
• El quinto aborda la elaboración del Estado Moderno castellano.
• El sexto trata de la unidad religiosa de todos los territorios y el establecimiento de la Inquisición.
• El séptimo y el octavo exponen la capacidad de la reina para nombrar obispos.
• El noveno relata la reconquista del reino de Granada.
• El décimo explica la acción de Isabel en la reforma de monasterios y órdenes religiosas.
• El undécimo trata el tema de la expulsión de los judíos.
• El duodécimo del tema de la conquista americana.
• El último capítulo examina los últimos años de la vida y el reinado de Isabel la Católica.

El ensayo examina detenidamente la vida de Isabel; pasando por su niñez, su juventud y su madurez. El gran tema de la obra es la vida de la reina. En el libro podemos analizar los grandes acontecimientos en la vida de la soberana: el traslado de Arévalo a la corte con su hermano a la edad de diez años, la sublevación de los nobles y la separación de su hermano, la guerra civil, la coronación, la guerra de Granada, el descubrimiento de América y la expulsión de los judíos.

Isabel fue una mujer que tuvo una gran obsesión: alcanzar el poder y llegar a ser reina. Es el ejemplo de una monarca autoritaria muy influenciada por la Iglesia. Sin embargo, siempre antepuso el bien del reino al suyo propio. Llegó a una Castilla desolada por la guerra y con las arcas vacías y dejó una Castilla fuerte, con la nobleza apartada de las intrigas y con una unión dinástica que crea el proyecto de España sin una unificación territorial, construye las bases del futuro imperio a través del matrimonio de sus hijos y el descubrimiento de América, y crea junto a Fernando de Aragón el antecedente de las Fuerzas Armadas.
Por otra parte, impuso la Inquisición como un medio de control de las prácticas judaizantes y expulsó a la población hebraica ocasionando la pérdida de recursos económicos.
En resumen, la figura de Isabel la Católica es muy compleja de analizar y como todo personaje de la historia tiene sus luces y sus sombras; sin embargo es, sin duda, una de las soberanas más importantes de la historia de nuestro país.

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13 de Diciembre de 1474

Inauguro mi primer blog con el personaje que da nombre a mi usuario: Isabel de Castilla o Isabel la Católica. Y os preguntaréis: ¿por qué viene ahora a hablarnos de esta reina?

La respuesta es simple, mañana se cumplen 541 años de la coronación de Isabel y me gustaría hablaros un poco de ella.

El 11 de diciembre de 1474, el rey Enrique IV fallecía en Madrid y su hermanastra Isabel, que se hallaba en esos momentos en Segovia organizó en apenas un día su coronación. Os preguntaréis el por qué de tanta prisa. Nuestra protagonista debía dar un golpe de efecto en el Reino para demostrar que la heredera era ella y no Juana. Y aquí estamos, un 13 de diciembre de 1474 acudiendo a la coronación de la reina más importante de España, pero por supuesto nadie preveía por aquel entonces que llegaría a serlo.

La Coronación se celebra en la Iglesia de San Miguel Arcángel, situada en la Plaza Mayor de Segovia, donde la Princesa de Asturias vestida de riguroso luto, según cuentan las crónicas se deshace del manto oscuro dejando ver unos ropajes de gala. En la Plaza Mayor se halla un cadalso en el cual jura respetar las leyes de Castilla como heredera de Enrique por los pactos de Guisando. Tras el juramento, ordena desfilar detrás de la espada de la Justicia, dando a entender que ella sería la única que aplicaría justicia en el reino personalmente (fue la primera reina que lo hizo).

Tras la ceremonia Isabel se apresuró a llamar a los corregidores de las ciudades para que fueran a jurarle obediencia, sin embargo, algunas ciudades se negaron a acudir. ¿Qué pasará después?

Por cierto, ¿donde estaba Fernando de Aragón mientras tanto?                      Todo lo que viene después es otra historia que merece un capítulo aparte.

 

Muchas gracias por leer estas líneas que buscan difundir aspectos clave de nuestra historia.

 

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